
La religión ha marcado a todas las civilizaciones y lugares del mundo hasta formar parte de los edificios, la historia, la cultura y los atractivos turísticos de cada país. Los templos religiosos, dada la riqueza que aportan en todos esos sentidos, son muchas veces visitas obligadas cuando nos desplazamos a conocer un nuevo destino.
El monasterio de Xuan Kong Si, en la provincia de Shanxi, en China, es además de un templo, un lugar imprescindible por estar dispuesto en la ladera vertical del cañón Jinlong. La estampa que forma parece uno de esos milagros que mezcla una construcción humana con la naturaleza, hasta acabar siendo parte de ésta. Convertido en atractivo turístico por su espectacular disposición, es una de esas visitas que no deja a nadie impasible.

Fundado hace más de 1.400 años, el templo es único, no solamente por su construcción, sino porque, además, une elementos budistas, taoístas y confucionistas, cuyas estatuas lucen conjuntamente en su interior, hecho que no suele ser habitual.
Pero el milagro natural no existe y siempre hay razones para saber por qué el medio que nos rodea mima las construcciones humanas. La altura del templo lo protege de las inundaciones, las excavaciones donde está construido lo protegen de la lluvia, y la nieve y las montañas de los alrededores lo preservan de los fuertes periodos de calor.
Imagen: Flickr, Diario del Viajero

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