
Desde el año 1995, año de su inauguración, y gracias a una inteligente política de adquisición de exposiciones y actividades, el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, es decir, el MACBA, se ha convertido en un revulsivo de la vida cultural barcelonesa. Ha sacudido alguna que otra telaraña existente en el mundo artístico de la capital catalana y ha acercado a la ciudad los haceres del arte contemporáneo y de vanguardia.
La ubicación del lugar resulta impresionante, sorprendente e incluso arriesgada. El edificio del MACBA se situa en pleno barrio del Raval, barrio auténtico mezcla de los lugareños más ancianos y la nueva inmigración. No obstante, paradójicamente, el MACBA no supone una ruptura extravagante sino que el contraste brutal con el barrio ha hecho que se encuentre perfectamente integrado. El proceso de descomposición y recreación de El Raval ha sufrido un empujón al museo, el museo encaja perfectamente con las nuevas tendencias que han venido arrancando en el nuevo barrio y ayuda a la sobreposición de lo antiguo, de lo tradicional.
El edificio es de un blancura que sobrecoge, especialmente en el interior pues tiene un diseño funcional pero atractivo, donde las lineas rectas perfectamente perfiladas juegan con el espacio y los volúmenes.
La colección permanente del museo ha portado por el arte de la segunda mitad del siglo XX hasta hoy día, con unos fondos que rotan constantemente y que incluyen a artistas tanto nacionales como internacionales. Las exposiciones temporales, en la misma línea, rozan muchas veces la denuncia social.





