
España es rica en festejos populares increíbles. Buen ejemplo de ello es la conocida como Tomatina, en Buñol, Valencia, paradigma de fiesta multitudinaria, muy divertida, que consiste en el lanzamiento de tomates hasta dejar las calles anegadas con su pulpa y a los participantes completamente pringados. La Tomatina se engloba dentro de los festejos populares de la localidad, y se celebra el último miércoles del mes de agosto.
Si os apetece asistir a esta curiosa celebración, este año tendrá lugar el día 26 de agosto. Quienes acudieron a los Sanfermines pasados ya tuvieron una pequeña demostración de la fiesta, pues la Tomatina llegó a Pamplona con la intención de aunar dos festejos significativos del verano español.

Sí, ya sé lo que muchos estaréis pensando, que vaya desperdicio de comida, con el hambre que hay en el mundo… He de confesar que yo también tuve mis reparos en un principio, hasta que me enteré de que los tomates que se lanzan en esta fiesta se cultivan especialmente para este fin, y no son aptos para el consumo.
La fiesta comienza a las once de la mañana, cuando varios camiones cargados con esta peculiar munición vacían su mercancía en la plaza de Buñol, ¡y es la guerra!. Inmediatamente se produce una lluvia de tomates de la que es imposible librarse y que resulta de lo más divertido… además de bastante pegajoso.
Como todo, la participación en la Tomatina tiene sus normas. La primera y fundamental es que se deben estrujar los tomates con la mano antes de lanzarlos, para evitar dañar a los participantes. No obstante, se recomienda el uso de guantes y, por supuesto, de unas gafas protectoras, pues no te quiero contar lo que debe de escocer el zumo de tomate en un ojo…
La batalla dura exactamente una hora, tras la cual, la plaza queda completamente convertida en un lago rojo y viscoso, y por las calles del pueblo se debordan ríos de jugo de tomate. Ahora, toca pensar en los operarios de la limpieza, que deberán dejar Buñol como nuevo para continuar con los festejos. Son los bomberos los encargados de limpiar semejante desaguisado. Tras su operación, las calles de Buñol, adoquinadas, quedan relucientes gracias a la acidez de los tomates, que limpian y desinfectan estupendamente.
Imagen: 20minutos; Stalogidas
