
Cuando viajamos, dentro de nuestro itinerario obligado se encuentran las grandes ciudades de cada país, pero el mundo es grande y cuenta con rincones que muchas veces no acertamos a imaginar. Son muchos, muchísmos, los pueblos y ciudades abandonados que revisten un atractivo especial. Yo me he quedado maravillada con este lugar. Se trata de Bodie, en California, una ciudad prácticamente detenida en el tiempo.
Bodie nació como asentamiento minero y en él vivieron muchas de aquellas personas afectadas por la famosa “fiebre del oro”. Hoy día se conoce como Bodie Parque Histórico Estatal, se vela por su conservación y recibe muchas visitas. Incluso el grupo irlandés U2 utilizó Bodie como escenario para una sesión fotográfica que ilustraría su álbum The Joshua Tree. Y es tan famoso, que hasta cuenta con su propia web.

La ciudad fantasma de Bodie se ubica al este de la cordillera de Sierra Nevada en Mono County, California, Estados Unidos, y se encuentra a unos 120 kilómetros de Lake Tahoe. Este lugar comenzó siendo un campamento minero tras descubrirse oro en sus inmediaciones en 1859. Más adelante, atraídos por los ricos yacimientos, llegaron a establecerse en él familias enteras y se convirtió en un bullicioso centro de la minería de oro.
Y con la gente, llegaron también las comodidades. Se establecieron allí bancos, ferrocarril, gasolinera, periódicos, una planta hidroeléctrica y, como no, una cárcel, pues no debían ser pocos los delincuentes que llegaran hasta allí atraídos por el olor del tan preciado metal. Asesinatos, peleas en los salones y asaltos a trenes diligencias eran un hecho que hoy se nos presenta ficticio cuando vemos películas del lejano Oeste.

La calle principal es Main Street, que cruza Bodie. En ella podremos encontrar el Salón de la Unión de Mineros, lugar de reunión de los sindicatos y un centro cultural donde tenían lugar bailes, conciertos u obras de teatro. En la actualidad se ha convertido en museo. A las afueras de la ciudad nos espera un cementerio con unas 80 viejas tumbas, que suscriben esa idea que flota en el ambiente de no paso del tiempo.
Hoy en día, Bodie se conserva deteriorado, detenido. Si os animáis a visitarlo recorreréis las calles desiertas que, hace ya tiempo, vibraban con el bullicio de sus 10.000 habitantes. Aunque Bodie está abierto todo el año, es mejor que no programéis la visita en la época invernal, pues la ruta de acceso muchas veces resulta impracticable por la nieve, por lo que permenece cortada.

Pero si el aspecto exterior de Bodie da la impresión de que fue abandonado de forma repentina, esperad a visitar el interior de las viviendas: todo quedó en Bodie como estaba. La imagen de este lugar es como un preámbulo apocalíptico, que nos muestra como será este mundo en que vivimos cuando nosotros ya no existamos.
Quedarán nuestros coches, comidos por la herrumbre, como el Dodge Graham de la fotografía. El papel de la pared desintegrándose. Las lámparas inamovibles en las mesillas de noche o pendiendo del techo como ahorcados, condenadas a la eterna oscuridad. Y el polvo cubriéndolo todo, descomponiendo los tejidos… La nada más absoluta, kilómetros de vacío necesitado de gente, porque para entonces ni siquiera habrá visitantes que despierten con sus voces la reverberación de las paredes. Eso será: un mundo sin eco.
Imagen: Davestravelcorner; Artificialowl; Weirdomatic; Ezenlaweb
Vía: Taringa




Vaya, me encantaría conocer este lugar. Se ve increíble, como para pasársela tomando fotografías el día entero. Me ha encantado, por supuesto, el último párrafo del artículo, que redondea a la perfección la idea y nos transporta hacia nuestro propio futuro. Gracias.
La verdad es que es una visita que que promete, a mi también me encantaría conocer Bodie… En próximos post hablaré de otras ciudades fantasma, pues son muchas, y según mi opinión revisten un especial atractivo, precisamente por esa idea de mundo apocalíptico que transmiten. Si te gustan este tipo de escenarios y temas, me tomo la libertad de recomendarte un libro que sí me parece que nos trasporta hacia el futuro en ese sentido del que hablas. Se trata de “Plop”, de Rafael Pinedo, editado por Salto de Página. Fue el libro que me indujo a profundizar en esta idea de “un mundo abandonado”. ¡Si puedes, hazte con él!
ME GUSTARIA CONOCER ESTE LUGAR,PORQUE SEVE CHIDO PARA IR DE VIAJE,