
Si una película retrata bien la particularidad y autenticidad de diversos destinos desde la misma situación: el taxi, ésa es “Noche en la tierra” (Night on earth – 1991) de Jim Jarmusch, un clásico del cine independiente americano, aunque en este caso se trate de un cine de algún modo trasatlántico, babilónico, pues recorre cinco ciudades en cuatro lenguas: Los Ángeles, Nueva York, París, Roma y Helsinki, cada una desde la perspectiva del omnipresente taxi, con la idiosincrasia particular del conductor y el pasajero, ya sean locales o inmigrantes.
La película aborda distintas situaciones enmarcadas en una ruta de taxi con el trasfondo de cada ciudad, sin limitarse -o evitando incluso- los clichés turísticos o puntos muy retratados de cada urbe. Al contrario así como los personajes son marginales, inmigrantes, renegados, discapacitados o borrachos, el paisaje urbano que recorren es el extrarradio, los barrios de la periferia, lugares aparentemente sin atractivo turístico, pero que contienen esa esencia del lugar real, con sus marcados contrastes, su cielo y su infierno.
Jarmusch nos muestra la zona debajo de la alfombra pero que constituye el “alma” de un lugar, aunque no acabe en las postales turísticas o en la imagen publicitada de la ciudad es tanto o más auténtica e igual de fotogénica y cinematográfica.
Se recomienda el visionado de esta película como inspiración para una visita espontánea y desenfadada, sin el rigor de una guía turística en mano, dejándose llevar por el azar de la noche y las recomendaciones personales del taxista, no importa si es autóctono o no, ésa es la gracia, descubrir una fortuita Nueva York, Los Ángeles, Roma, París, Helsinki,… que pocos conocen con un recorrido único e irrepetible, guiado por las circunstancias de ese preciso momento.
Seguramente las fotos no serán la enésima versión de las que puedes encontrar con dos clics en Internet.
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