
En plena laguna veneciana, se encuentra una isla donde perderse y escapar de la posible masificación de la capital de la región. Se trata de Burano y se reconoce fácilmente por la multitud de colores que pintan las fachadas de sus casas, convirtiéndose en un lugar donde reina del cromatismo y la alegría que supone tal característica. ¿Un sustitutivo de la ciudad de los canales? Yo diría más bien un complemento…
Está situada a siete kilómetros de Venecia, desde donde podremos llegar en un vaporetto. Esta isla mantiene los encantos de su hermana mayor, pues las embarcaciones plagan sus calles de agua y conforma un lugar maravilloso.

Burano tiene como denominación de su vía principal y única plaza el nombre del compositor Baldassare Galuppi, que nació allí. Como lugares para visitar, estos serán, junto con una iglesia y el Museo del Encaje, lo único que recorrer. No obstante, el dibujo que forman las fachadas de las casas será sufienciente para enamorarnos.
En definitiva, esta isla de siete mil habitantes, nos cautivará al instante. La principales actividades son la pesca y el encaje, sobre todo de producción de piezas de encaje de hilo, que podrá ser el recuerdo artesanal que nos llevemos del territorio.
Para más información, la página web del lugar, que podrás disfrutar en italiano e inglés, completa información sobre la historia del lugar, donde comer, información sobre datos de interés, así como lugares para comprar o dormir.
Vía: Nuestro Rumbo
Imagen: Flickr
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